10 de març 2010

Cooperación y unión campesina frente al poder de las multinacionales

Fotos: Julio Juan Deltell Brotons

El militante y difusor de las ideas y acciones del Movimiento de los trabajadores Sin Tierra brasileño, Augusto Juncal, visitó Petrer el pasado sábado invitado por nuestra asociación. Juncal, se encuentra en España con una beca de formación en la que compagina la asistencia a cursos y seminarios en Alicante y Valencia, con charlas y conferencias que él mismo imparte con el objeto de dar a conocer la realidad en la que vive el pueblo rural brasileño. El acto, celebrado en el Centro Cultural, sorprendió por la puesta en escena y el despliegue de creatividad realizado por el paulista, todo ello con los mínimos recursos y con la colaboración de las amigas y amigos allí presentes. Augusto, preparó lo que en Brasil se conoce popularmente como Mística. Se trata de un ejercicio de escenificación de los temas que posteriormente se tratan en la charla, en el cual se muestra de una forma visual, didáctica e interactiva lo que posteriormente se examina con más profundidad. La Mística es una composición fundamental en cualquier evento realizado por el MST pues, según Augusto, contribuye a estrechar lazos y animar a la gente antes de toda acometida. En esta ocasión, se representó la confrontación entre el pequeño campesino, laborioso y preocupado por su tierra, frente al poder de las grandes multinacionales, encarnado en un rostro diáfano, inhumano y depredador de la tierra y de quienes la habitan. La ofensiva de unos y otras estuvo salpicado de poesía y música tradicional, con un papel estelar de la obra de Miguel Hernández, a quien Augusto demuestra una gran admiración, más aún en el centenario del nacimiento del poeta. La Mística finalizó con un baile entre los asistentes que simboliza la unión y solidaridad del pueblo, al sonido de una “ciranda” popular brasileña.

Tras un paréntesis, en el que se proyectaron algunas imágenes correspondientes al último de los cinco congresos nacionales realizados por el MST a lo largo de sus 25 años de existencia, Augusto expuso una retrospectiva del Movimiento, analizando lo más importante de cada uno estos congresos, siempre contextualizado en la situación brasileña y global de la economía y la sociedad. Juncal repasó los inicios del Movimiento y el proceso de unificación de las distintas luchas del campesinado brasileño en un único Movimiento nacional. Hoy, el MST es uno de los movimientos sociales más importantes en cuanto a número de trabajadores adscritos como a influencia social de los mismos. No obstante, esto es el resultado de una labor continuada y valiente, que desde 1985 ha tenido su culminación cada cinco años en los ya mencionados congresos nacionales. En los congresos los militantes del MST han ido marcando unos objetivos y han contribuido a elaborar una teoría para el campo brasileño, que habría de materializarse necesariamente en una Reforma Agraria. Las actitudes de estos congresos se resumen en los eslóganes que los han capitalizado. Así, en el congreso de 1985 celebrado en Curitiba, se advertía que “Sin Reforma Agraria no hay Democracia”, “Ocupación es la única solución” y “Tierra para quien la quiera trabajar”. En los siguientes congresos, celebrados siempre en Brasilia, se fue avanzando en mensajes como “Ocupar, resistir y producir” (1990), “Reforma Agraria: Una lucha de todos” (1995), “Por un Brasil sin latifundios” (2000) o “Reforma Agraria: Por justicia social y soberanía popular” (2007).

Juncal dejó claro en todo momento cuáles eran los principales problemas que castigaban a la sociedad rural brasileña, como son la concentración de extensas superficies de tierra en manos de unos pocos, la creciente influencia de las multinacionales en el control de la tierra, las producciones y la dominación social que ejercen, o la escasa capacidad política para tratar de llevar a cabo una Reforma Agraria en Brasil, que acabe con las injusticias tanto económicas, sociales o ambientales que en el país del fútbol y la samba se producen. En este punto, Augusto denunció la poca valentía del actual presidente brasileño, Lula da Silva, de origen humilde y trabajador, quien antes de subir al poder prometió aplicar la Reforma Agraria “de un plumazo”. Augusto lamentó que Lula haya perdido su pluma.

El acto finalizó con una puesta en común de las opiniones de los asistentes, donde se profundizó además sobre la situación de la agricultura en España y de la sociedad en general, con un balance bastante negativo en el que se destacó el individualismo galopante y la escasa capacidad de reacción que cada vez tienen más los ciudadanos ante los centros de poder político y económico. Pese a todo, hubo lugar para la esperanza y se destacaron los crecientes y atrevidos pasos hacia la soberanía alimentaría y la lucha ante las injusticias en el campo. Las pequeñas cooperativas de consumidores que poco a poco crecen a lo largo y ancho del Estado español o algunos ejemplos casi mitificados como el del pueblo de Marinaleda en Andalucía, ofrecen alguna luz sobre un escenario tristemente oscuro.

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